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Ondas/Partículas

Por Juan Vriv
Impresiones (anti) personales

La mer-de

Untitled

Desde que abrieron las puertas de la ciudad Michael tuvo que dejar su refugio del faro. Cruzó el archipiélago y encontró un lugarcito cálido y abundante de olas que pronto reemplazaría su antigua guarida. En la orilla se arremolinan botellas anónimas que contienen fotos de una mujer desnuda de cara desconocida que insiste en regalarle sus tetas y su coño al mar. Michael por supuesto nunca ha sospechado que no se trate de una cuestión de amor. Él no padece de tristeza.

Esta mañana ha bajado al mercado a comprar dos cervezas y una chocolatina. Mientras estaba allí examinó a la chica de la caja y recordó besarla alguna vez en la parte trasera del auto. Era una mujer, sin duda, y era hermosa y arisca, y en algún lugar se estaba perfeccionando, capa tras capa, para permitir que sólo Michael tuviera el privilegio de protegerla y de pervertirla. Sin embargo éste no era el tiempo de la esperanza sino el tiempo de la simple espera y del estilo, un estilo como el sol, solo soltero y solitario.

Al llegar a la caja ella dijo: “buenos días, señor, ¿cómo anda todo?”
Michael respondió: “bien, gracias. ¿Tú cómo estás?”
Ella no le respondió. Michael se sintió usado.

Ottoman

Todos los días pasan cosas y casi ninguna interesante, pero hoy a Sergio le da por averiguar exactamente qué es lo que necesita entonces le atribuye recuerdos a todos los objetos. Es bonito tener recuerdos pero no es de cuerdos tener recuerdos por obsesión. Andrea se lo dijo. Sergio siente bocas en todos sus muebles, escucha risas en cada-pintura-de-su-sala. Entra en pánico porque él no quiere-ser-lo-que-ha-sido y seguro todo es causa de esos recuerdos ilusorios mal abortados. Hay un animal escondido en su memoria que roe y escarba haciendo que todo le huela a máscara podrida.
El caso es que allá está Sergio fumando un cigarrillo inidentificable en una sala testigo, desierta; ofuscado porque hasta ahora comprende y por eso hasta ahora se resigna al fracaso.
Lo interesante es ver la montaña de objetos que se ha erigido bajo su ventana. Me voy a ir robar las botas y las botellas de tequila antes de que baje Sergio desnudo y arrepentido de su repentina valentía.

Parga on Flickr.

Parga on Flickr.

PATADA EN EL CULO

A los 21 años uno deja de jugar con dardos

Qué triste está Tristán ¡ja!.
No no si sí. Como el chiste del pájaro que va volando y recuerda que es cerdo y se cae. Risueño, Tristán se acerca infinitamente a la respuesta, como una asíntota que tiende a cero. Aunque Tristán no sabe de matemáticas sabe a qué me refiero.
Se levanta, Tristán volador, antes de que vuelva a recordarse. No es lo suficientemente atrevido como para saberse cerdo aviador. Ya nadie es tan osado.

SLUT


Bárbara. Pobre mujer consternada. Constipada.
Un lunes murió su gato y se atragantó con la muerte. Le escribió poemas en las cajas de cigarrillos, en su entrepierna, en la cara de sus amigos; poemas de cuatro palabras quejumbrosas e ininteligibles. Onomatopéyicas. Dedicó sus tardes a extraer pelos de su garganta silenciosa.
Todos sus días se volvieron lunes, así que todos los lunes salía por la noche a espantar sus recuerdos mientras fumaba; ahí está otra vez esa mujer con sus anillitos de humo llenos de tristeza, decían, hecha entera una sola melancolía escurridiza que tiene enferma el alma por la soledad… concluían, lo que necesita es una buena.y.sucia follada animal, diagnosticaban. Bárbara no se sonrojaba porque sabía que era verdad, pero había enterrado en algún lugar sus deseos voluptuosos y sólo un gato sabía dónde estaban.
En su casa quedaron arrumadas las esferas de pelo grisáceas alrededor del cuerpo ausente de Bárbara.

Don

Quién se prostituye por un polvo.

Qué dolor de próstata. Sus tardes eran enteras iguales en junio. Erradas. Se confundía(n). Había sobrevivido a la nostalgia crónica y ahora se enfrentaba con la angustia patológica. Cómo se desvanecían las caras y las voces, hacia amarillo-gris. Un gris 18%. Se apartaba de la fotografía para abrirle paso al alcoholismo desinteresado; el azar como proverbio. Cualquier persona era mala compañía si intentaba conversar. Hastío de consejos, advertencias y opiniones. De invitaciones. Usted sólo quería que le dejara de doler el culo, pero cómo aceptar los dedos invasores, la sonrisa cómplice del doctor… se cagaba del susto. Dejaba de observar el hospital para levantarse y sumergirse en el primer bar con ventana hacia la veintidós y así mirar las putas salir afanadas de sus primeros clientes. La chele. A la quinta cerveza escogía alguna y pedía una copa de vino. Se vino. ¿Cuántas veces y en cuántas? Con frecuencia le dolía tanto que escurría torpe sus dedos entre el pantalón para deslizar el índice a través de sus nalgas y ahí tres, cuatro centímetros recto arriba. Putas, las pobres, cómo se asustaban de su cara de dolor y de alivio. Pobres, las putas, todas manchadas de sangre y de semen. Las clases de anatomía en la escuela de artes. Las tardes de junio.

No se suicidaría si ello llegaba a despertar lástima en alguna persona. Me lo había prometido, señor.

Entrevista

¿Qué pasa? Que ella se despierta dónde están mis cucos o mejor no mejor no se despierta sino más bien abre los ojos y ya porque no ha podido dormir asustada pensando que después de todo sí la ha desarmado y las miradas la saliva penetraron en su ser en su sexo en sus secretos inconclusos que la destapan y entonces huele a mierda mundana a pecado dis-fru-ta-do pero ¡ay! él está a su lado pero con los ojos cerrados y no ha podido terminar de despertar pensando en cada vez que se habían repetido él-Tatiana él-Paola él-cualquiera insistiendo en los mismos colores calores idénticos de tactos y de sabores las contradicciones el miedo al olvido el asco en última instancia y antes de terminar de revivir las fiestas las risas los viajes las peleas se pregunta ¿Qué pasa? Que ella se despierta dónde están mis cucos…

4

Resignados ya a aguantarse cuarenta y cinco minutos de bajada a pie con sol y barro y compañía mutua llena de estupidez los cuatro imbéciles bajan -pasos rítmicos sin quererlo tac tac tac- y contemplan el horrible domingo que huele a lodo y que empieza donde termina la montaña. Allá a siete kilómetros weón, dijo el Principito. John dice que domingo=mierda y Joaco deja de sobarse la barba para decir que no que Bogotá es la mierda que no importa el día por lo tanto lunesBogotá=mierda o sábadoBogotá=mierda; Ghana deja de pensar en las tetas de su amor extranjero y mira a Joaco con ojos de mírese hippie sépase sedentario ay pero es un chimba.

Parra enguayabado. Parra enguayabado y maquillado desfila tras el Joaco cansado que es consciente de su voluntad autodestructiva. John piensa en cuestiones estúpidas estúpidamente entretenido y consternado, la obsesión como punto de partida. Tiene la capacidad de disfrutar escuchando la mitomanía intestinal mutua y por eso siempre termina con Parra o con Ghana, incluso con Joaco, discutiendo sobre el primer tornillo de la historia, el molar derecho de Iggy Pop, el origen etimológico de la ‘sangre azul’… Ghana sabía que por eso era aburrido. Que era aburrido y que estaba destinado a ser papá. Aunque eso lo decían era Parra y Mateinchis.

En fin. Joaco ganas de fumar Ghana sediento de humo. Qué cosas, todos hambrientos de tabaco y el síndrome de abstinencia matinal en esa casa siempre los doblega. Mejor. Todos oliendo a orines de Paul felino y con ganas de un cigarrillo. Parra hace cuentas… se ríe. Seis de siete días enguayabado. Y no lo sentía. Parra ganas de llegar al fondo, Ghana lo acompañaría. John patea una piedra hey pateemos esta piedra y todos patean la piedra. Ah no, Joaco no. Joaco se siente enfermo y no sabe por qué. Los demás creen que es por tanta cabeza tanto tiempo en la soledad cortada por el humo de su alcoba… demasiados abrazos vinotintos o vinos blancos.


Ghana redentor. Un cigarrillo muchachos. Exclamaciones de alegría abrazos llantos risas. Todos se sientan. Parra sabe que John es un idiota divertido. John observa el inútil reloj en la muñeca de Joaco, se aprovecha y prueba: ¿Conocen personas que se coloquen relojes -que no funcionan- sólo por que sí porque se me ve bien porque miren mis brazos llenos de manillas? Por supuesto no funciona y Joaco sonríe victorioso con pesar. Dice algo sobre la composición de la manillas… Ahora sí se ríen todos mientras comparten el cigarrillo.


TEOREMA DE JOACO:
Los relojes son manillas que dan la hora.

John con algún comentario sarcástico. Parra lo apoya todos ríen de nuevo. Ghana se aventura:

AXIOMA DE GHANA:
Las manillas son relojes que no dan la hora.

Grandísimos los cuatro idiotas… los cuatro perdedores que patean una piedra en una mañana de domingo.

I y II

I y II

Todos los amaneceres que pasaron junto a Lou Reed con cafés de humo azul se deformaban en ese momento naranja de esa tarde de diciembre. Nadie decía nada (o nadie escuchaba). Ya no era necesario. Se sentía en la paciencia, en la distancia que había entre hombros que definía el largo camino que suponía revivir lo que ha muerto. Cómo desenterrar lo que se ha querido olvidar. Todos esos años en los que se habían encontrado compitiendo a aparecer y desequilibrar (te destruyo me convences te piso te sepulto te resucito), cuántos silencios constantes y obligados tantos que desnudaban por lo que callaban y por lo que pedían ignorar, tantos gritos sofocados en el abrazo tantas patadas religiosas tantos intentos hundidos por el rechazo mutuo, la violencia fraternal erguida gracias a la espera, el desenfreno y el frenesí como artificio… muchísimo tiempo jugando, pero como nadie se acordaba del nombre del juego, nadie ganaba. Se aburrían con los amaneceres y con los cafés, ahora traducían nostalgia melancolía dependencia no se iban a someter a tales sensaciones tan ridículas. Así que te escupo en la cara y me voy, ojalá pudiera ser esa clase de imbécil (y sólo funciona imbécil porque ‘imbécil’ no tiene género).

A la basura todas las confidencias descifradas en el silencio de la soledad compartida.

OTRO LADO DEL ÚNICO LADO

Otro lado del único lado

Hay un olor como a cigarrillo como a gato negro que entra por la ventana y ud. siente a Verónica de repente. Ella lo llama mira Matías mira que me gustó mucho tu último cuento -aun cuando detesto las matemáticas- y mira mira lerolero: en el infinito una parte es tan grande como la totalidad ay Verónica -por lo menos hay Verónica- le suena a estupidez y a protocolo cuando hablan por teléfono. Ud. se levanta y se prepara un sándwich de queso sobre chocolate derretido mientras lucha contra su imaginación estéril que se empeña caprichosa con la imagen de Verónica acostada en el piso de la habitación jugando con su gato mientras lo imagina a usted imaginándola cuando trabaja cuando duerme en el bus o cuando baila embriagada por la soledad y sabe que todas las cosas que nunca será capaz de decir le salen maullando de sus ojos delatores. Impotente. Son grotescas las vidas presupuestadas repletas con modos impuestos de aventuras calculadas para domingos con sus planes y sus gentes con su repentino amor por Duke Ellington por Verdi y por eso se queda sentado con el desamparo en la punta de su nariz justo sobre el olor felino de Verónica atento a que aparezcan los elementos de incertidumbre que derrumban la personalidad que ud. se inventa cada vez que decide cruzar la puerta de su cuarto. Ha creado tantas vidas que olvidó vivir la suya entonces la recrea todas las noches todas, todas llenas de pajazos y de representaciones cerebrales de la cantidad visceral de cosas caninas que siempre quiso hacer y que nunca hará… ¡Ya sé! empezó porque creerse artista suponía ser mitómano profesional ¡igh! un día de éstos se le sale la verdad y se jode la madre que se jode porque no le olería a Verónica sino a mierda con humo o a cerveza derramada reduciendo todo a la calamidad de quedarse solo frente a su computador aburrido de leer asfixiado de fotogramas y de letras y de notas y de tetas binarias, obligado a falsear a Matías y a Verónica con su gato. Joder Semana Santa es el domingo más largo del año.

Crash

Crash.

¿Sería hormonal? Por qué no iba a tener bigote, joder. Él a tres días para graduarse de Diseño y aún no tenía bigote. Miraba con cara de mierda los gestos impulsivos de los pacientes pacientes en la sala de espera y nunca los miraba a los ojos porque así no violaba su intimidad.  Les observaba los cuellos las orejas las nucas regordetas y algunos de ellos sí tenían bigote. ¿Por qué siempre de blanco los hospitales? Un pensamiento consentido con sentido a la vez. ¿Sería cierto eso de que cuando uno iba a morir veía un túnel con una luz blanquísima al fondo? Claro, si moría atropellado en un carro mientras viajaba por un túnel… ¿Sería cuestión de madurez? La nena de vestido y capul insinuaba todas las texturas y los sabores pero, como él no tenía bigote, esa piel y ese sexo quedarían para siempre desterrados al universo de su imaginación entre sábanas nocturnas de onanismo. Qué tipazo bíblico. ¿Habría tenido bigote? Onán tuvo que haber sido un hombre interesantísimo como para que el ocupado de Jehová se tomara el tiempo de quitarle la vida. Seguro tenía barba y bigote. ¿Por qué Jehová no se había molestado en darle bigote a él que lo había esperado toda su carrera? Sería por eso que todas las mujeres con las que había estado se aburrían después de los a.que.no.me.convence contradictorios los se.ha.dado.cuenta rebuscados los quiero.deseo.necesito entremezclados y lo empezaban a mirar con ganas de oye no me tengas ganas oye démonos un tiempo oye se te ven ridículas las ganas que tienes de que te tenga ganas… Mientras la mujer de vestido lo observaba disfrutando de su grisáceo malhumor solitario él plagiaba (de.nuevo)pensamientos: él no podría matar-al-tiempo porque el tiempo-lo-mataría-antes-a-él.

La calidad del sonido es inversamente proporcional a la calidad de la banda (Mokoseko en Soundcloud)

I Love Mokoseko

1 2 3 por…

Un dos tres por...

Se le antoja seductor el calvario que significa recorrer el hilo de sucesos hasta llegar a los puntos de origen de cualquier impresión que se le cruza por la cabeza.

Como su novia amor lo siento mi vida perdóname no recordaba que hoy ibas a mi casa usted no puede evitar imaginársela cubierta toda de sudor ajeno de sonrisas de oh’s y de ah’s ¡Ah! y además ella le pide que le termine los ejercicios de álgebra. Las posibilidades se extienden al infinito hacia todas las direcciones como las gotas que golpean en el parabrisas del bus azulrey en el que va sentado abrumado por una humedad que lo nubla, una que sabe a mareo y que le impide arriesgarse a definir en qué parte del recorrido se encuentra. La ciudad toda hecha ángulos proyectados hacia el trío de planos. XYZ equisyezeta equisyezeta… cuántas placas es posible crear con su abecedario ignorando las eñes, cuántas de tal manera que no las repita en su diario casa.universidad.casadesunovia casafeapobre.universidadsnob.casadeHelena habitaciónhueso.aulaamarilla.camadeHelena… de manera semejante a como lo hace su cerebro que construido cruelmente con 383 regiones distintas conectadas por 6602 caminos esconde algo que usted espera encontrar en alguna esquina tras algún árbol junto a cualquier carretera mental o sensorial. Buscar aún porque hace años contó de cinco en cinco hasta cien de cien en cien hasta mil de mil en mil hasta diez mil y apareció Helena y usted se lo creyó. Ahora va andando a la espera de cualquier pequeñez que le sirva de casa de base numérica para crear su sistema de algoritmos neuronales que descomponga las rutas que ha delineado Helena en el orden ascodeseobiología o náuseachocolatelascivia o HelenahumillaciónHelena que no deja de transitar. Un mapa mental que le sirva de guía para llegar a alguna idea certera algún sentimiento sincero un solo-y-genuino instante de pureza.

Usted se baja del bus que olía a incontinencia, a pasividad juvenil; dos pasos en el andén y algún cabrón pasa viril en su carro y lo empapa. En las placas lleva KYC kayece cállese… 

Escapar del tiempo

Escapar del Tiempo

Ricardo recostado en algún bus en algún transmilenio seguía preguntándose cómodiabloslleguéaquí. Cómo recordarlo. Todos estaban equivocados hasta que él se daba cuenta de que tenían razón. Lo extraño que resultaba para él encontrarse con Thelonious Monk un día soleado con brisa y de pronto recuperar las ganas de caminar de pensar no-lo-suficiente pero sí lo necesario como para dudar del azar. La suerte las matemáticas la mecánica la bioquímica en mi contra pensó. La sociología dioslavirgenjosé divirtiéndose con mi inconsciente ingenuidad se quejó. La señora sentada en el puesto de adelante seguía volteándose en medio de sus cómoputaslleguéacá para observarlo y Ricardo se esparcía sobre el asiento hecho todo revoltijo de seso de calor de pensamiento. Interrumpido. Lo que pasaba era que sentía que sí debía recordar cómo había llegado a la conclusión de que la memoria lo perjudicaba.